Análisis. Cómo frenar la pandemia de la pobreza

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A nivel global, la pobreza extrema está aumentando por primera vez en 20 años. Si bien algunos países en desarrollo hoy están recibiendo vacunas contra la covid-19, la pandemia va a dejar a casi 150 millones de personas en tal situación para fines de 2021, revirtiendo décadas de progreso.

Pero el mundo tiene una inmensa oportunidad de ayudar a prevenir este desenlace, y no solo a través de más ayuda generosa y distribución de vacunas. Los países de más bajos ingresos también necesitan asistencia para adaptar y ampliar programas más robustos de protección social y supervivencia. Estas iniciativas construyen resiliencia, permitiéndole a la gente capear futuras crisis económicas. Y las colaboraciones entre organizaciones emprendedoras sin fines de lucro e investigadores pueden ayudar a guiar el camino.

La investigación meticulosa y de alta calidad para evaluar la efectividad de políticas y programas sociales específicos en diferentes contextos ha aumentado sustancialmente en los últimos veinte años. Una estrategia particularmente rigurosa conocida como evaluación aleatoria emplea una metodología similar a la de los ensayos médicos para evaluar los efectos en la vida real de las innovaciones prometedoras.

Este estudio ha identificado un rango de medidas efectivas para reducir la pobreza extrema, incluyendo planes para inscribir a más niñas en la escuela, ayudar a los desempleados a conseguir trabajo y apoyar a los votantes para que tomen decisiones electorales más informadas. El enorme valor de esta investigación fue reconocido en 2019 cuando el Premio Nobel en Ciencias Económicas fue otorgado a tres de sus pioneros, Abhijit Banerjee y Esther Duflo, del MIT, y Michael Kremer de Harvard.

Un claro ejemplo de cómo las colaboraciones en investigación y desarrollo de políticas sociales pueden marcar una diferencia real para aquellos cuya supervivencia se ha visto afectada por la pandemia es el Modelo Graduación, cuya efectividad han estudiado Banerjee y Duflo. Creado y liderado por BRAC, la mayor ONG con sede en el Sur Global, el Modelo Graduación involucra una secuencia holística de intervenciones basadas en evidencia, sumamente adaptables a los contextos locales y pensadas para satisfacer las necesidades multidimensionales de la gente en condición de extrema pobreza.

A los participantes de Graduación se les brinda un activo que genera ingresos como una vaca, una máquina de coser o una transferencia de efectivo. Además, reciben un apoyo integral para los siguientes 18-36 meses, que incluye capacitación sobre cómo generar ingresos a partir del activo, orientación en materia de destrezas para la vida diaria, apoyo al consumo, acceso a una cuenta de ahorros y vínculos con la asistencia gubernamental.

BRAC anteriormente colaboró con un equipo de economistas de la London School of Economics en una evaluación aleatoria para estudiar el impacto del programa Graduación en la pobreza en las zonas rurales de Bangladés. Los resultados fueron impresionantes: el cambio por el autoempleo hizo aumentar las ganancias de los participantes más pobres un 37% en promedio en el lapso de cuatro años. ¿Pero la estrategia podría ser efectiva y escalable en otros contextos?

Para responder esta pregunta, organizaciones sin fines de lucro que trabajan en siete países, desde Pakistán hasta Perú, fueron capacitadas para manejar el programa mientras continuaba una evaluación rigurosa. Investigadores del Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel (J-PAL) del MIT junto con Innovaciones para la Acción contra la Pobreza realizaron seis evaluaciones aleatorias concurrentes en cada país. Estos estudios coordinados determinaron que el Modelo Graduación era uno de los programas evaluados más efectivos en lo que concierne a ayudar a la gente a salir de la pobreza extrema.

En casi todos los países, los participantes del programa Graduación mejoraron sus resultados económicos. Lanzaron exitosamente pequeñas empresas y su mayor ingreso los llevó a explorar otras maneras de ganar dinero. Los participantes también reportaron un mayor bienestar psicológico y hasta una mayor sensación de esperanza. Un estudio de seguimiento publicado en noviembre de 2020 determinó que estos efectos positivos persistían durante por lo menos diez años después de terminado el programa.

Hasta la fecha, BRAC ha llegado a más de 2,1 millones de hogares en Bangladés, donde nació el programa, con una tasa de graduación del 95%. Hasta 2018, más de 100 organizaciones en casi 50 países han puesto a prueba o implementado programas de Graduación.

Tomado de El País

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